¿Cuánto cobrar por consulta? La fórmula, no un número inventado
No existe una tarifa nacional, y cualquiera que te dé una cifra sin conocer tu consultorio te está adivinando. Para saber cuánto cobrar por consulta hay que hacer una cuenta de tres líneas con tus costos reales, tu meta de ingreso y las consultas que de verdad das al mes. Aquí está esa cuenta, con ejemplo.
En corto
- No existe una tarifa nacional: para saber cuánto cobrar por consulta se calcula el piso con tus costos reales.
- La fórmula es: (costos fijos del mes + lo que quieres ganar) ÷ consultas realistas al mes = piso por consulta.
- Costos que suelen olvidarse: tu tiempo no clínico, las inasistencias, la depreciación del equipo, la capacitación y los impuestos.
- El piso lo marca la aritmética; el techo lo marcan tu especialidad, tu zona, la duración de la consulta y qué incluye.
- Conviene subir precio si la agenda está llena con semanas de anticipación o si no se ajusta desde hace más de dos años.
- Cobrar por debajo del piso significa que el médico está pagando por trabajar.
Cuánto cobrar por consulta: el cálculo paso a paso
Tu precio tiene un piso, y ese piso no es una opinión: es aritmética. Para calcular cuánto cobrar por consulta necesitas tres datos.
- Tus costos fijos del mes — todo lo que pagas exista o no consulta.
- Lo que quieres ganar al mes, ya neto para ti.
- Las consultas realistas que das al mes (no las que cabrían en tu agenda ideal).
La cuenta es: (costos fijos + lo que quieres ganar) ÷ consultas realistas = tu piso por consulta. Lo que cobres por debajo de ese número, lo estás pagando tú.
| Concepto | Ejemplo mensual |
|---|---|
| Renta del consultorio | $8,000 |
| Asistente | $9,000 |
| Servicios, internet, limpieza | $2,500 |
| Insumos y material | $2,000 |
| Sistema y herramientas | $2,000 |
| Contador e impuestos (estimado) | $4,500 |
| Costos fijos | $28,000 |
| Lo que quieres ganar | $60,000 |
| Consultas realistas al mes | 120 |
| Piso por consulta | $733 |
Las cifras son de ejemplo: sustitúyelas por las tuyas. Lo importante es el método, no mi ejemplo.
Los costos que casi todos olvidan
- Tu tiempo no clínico: las horas de papeleo que no cobras a nadie.
- Las inasistencias: el hueco de la agenda también cuesta renta.
- Equipo que se deprecia y hay que reponer.
- Capacitación y cursos de tu especialidad.
- Impuestos. Lo que facturas no es lo que te queda: revisa contabilidad para tu consultorio.
Si tus horas de papeleo te están comiendo la agenda, esa fuga tiene número: cuánto tiempo pierdes escribiendo notas médicas.
¿Y si tu especialidad cobra por paquete o por procedimiento?
La lógica no cambia, solo la unidad. En vez de dividir entre consultas, divides entre procedimientos realistas al mes y sumas al costo el material específico de cada uno. Dos cuidados: no olvides incluir las revisiones posteriores que van incluidas en el paquete, y calcula el tiempo completo —preparación, procedimiento y seguimiento—, no solo el rato del procedimiento.
Cuando un paquete se calcula solo con el tiempo del procedimiento, casi siempre sale por debajo del piso real.
Qué más mueve tu precio, además del costo
El piso lo da la aritmética; el techo lo dan otras cosas:
- Tu especialidad y qué tan escasa es en tu zona.
- La ciudad y la colonia donde atiendes.
- Tu tiempo por consulta: 20 minutos y 50 minutos no pueden costar igual.
- Qué incluye: si la revaloración va incluida, el precio de la primera vez debe reflejarlo.
Cuándo subir el precio y cómo avisar
Señales claras de que ya te quedaste corto: tu agenda está llena semanas adelante, no has movido el precio en más de dos años, o tus costos subieron y tú no.
Cómo hacerlo sin drama: avisa con un mes de anticipación, respeta el precio anterior a quien ya tenía cita agendada, y no te disculpes — súbelo y sigue. La mayoría de los pacientes no se va por un ajuste razonable; se va por sentirse mal atendido.
Cuatro errores que te dejan trabajando gratis
- Competir por ser el más barato. Ese paciente se va con el siguiente que cobre menos.
- El descuento permanente. Si siempre está, ya es tu precio.
- No cobrar consultas cortas "porque fue rapidito". Tu criterio no vale menos porque tardó poco.
- No registrar lo que cobras. Si no sabes cuánto entró, no sabes si tu precio funciona: cómo cobrar en tu consultorio sin perder dinero.
Y si lo que buscas es llenar la agenda sin tocar el precio, el camino está en marketing para médicos. Ten presente además que la prestación de servicios de salud tiene obligaciones propias, publicadas por la Secretaría de Salud.
Cómo te ayuda Perla
Perla registra cada consulta cobrada, con o sin factura, y te muestra el total del día, del mes y del año, más cuántas consultas diste. Con esos dos datos la fórmula deja de ser teoría: sabes tu ingreso real y tus consultas reales.
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Y si al hacer la cuenta te das cuenta de que el problema es cuánto trabajas, no cuánto cobras: burnout médico.
Escrito por Carlos León y Manuel Hernández, especialistas en automatización e inteligencia artificial aplicada a consultorios médicos. Equipo editorial de Perla · Cuernavaca, México. Cómo escribimos este blog.
Este artículo es informativo y no constituye asesoría legal, fiscal ni médica. Para tu caso particular consulta a tu contador o al profesional correspondiente, y revisa la normatividad vigente.
Preguntas frecuentes
¿Cómo calculo cuánto cobrar por consulta médica?
Suma tus costos fijos mensuales del consultorio, agrega el ingreso neto que quieres obtener y divide el total entre las consultas que realmente das al mes. El resultado es el precio mínimo por consulta; cobrar por debajo significa financiar tú la operación.
¿Cada cuándo conviene subir el precio de la consulta?
No hay una regla fija, pero son señales claras que la agenda esté saturada con semanas de anticipación, que los costos hayan subido o que no se haya ajustado el precio en más de dos años. Lo recomendable es avisar con un mes de anticipación y respetar las citas ya agendadas.
¿Es buena idea bajar el precio para atraer pacientes?
Rara vez. El paciente que llega por precio se va con quien cobre menos, y un descuento permanente termina convirtiéndose en el precio real. Es más rentable trabajar la retención, los referidos y la reactivación de pacientes.
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